Hoja n5
Días de reflexión, meses de sensaciones que te mueven cual montaña Rusa. Días en los que te levantas con hambre suficiente como para comerte el mundo, pero que, en tan solo un segundo notas ese nudo en el estómago cerrando la puerta incluso al menor sorbito de zumo. Así es el ser humano, un desorden emocional, engranaje de nuestra vida. Los miedos nos hacen sensatos, la felicidad nos vuelve locos, la tristeza fuertes y el amor valientes. Valientes, muy valientes, pues todos hemos vivido algún tipo de amor, y resulta que cuando amas, quieres retener para siempre esa sensación. Pero no, la vida no es así. La vida te da, pero también te quita. Y cuando te quita, te da más. Si algo aprendí es que nunca sabes cuando será ese último beso, ese último abrazo, ese último 'sueña bonito'. Lo confieso, la vida me quitó pero recogí ese aprendizaje a cambio que vale. Recogí ese vivir el presente, esa quedada con amigos, ese placentero sabor de la cerveza fresquit...